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¿Cómo armar un bastidor y preparar la tela para pintar?

Armado del bastidor, tensado y grapado de la tela, y preparación con encolado e imprimación para acrílico y óleo, con las diferencias entre algodón y lino.

Publicado el 06/10/2026

Venus del conurba.
«Venus del conurba.», 2022, de Francisco Capella

Un bastidor se arma uniendo cuatro varas de madera por sus ingletes, verificando que quede a escuadra, y sumando un travesaño si el formato es grande. Después se apoya la tela, se grapa desde el centro de cada lado alternando de a pares, se pliegan las esquinas y se golpean las cuñas para dar la tensión final. Antes de pintar, la tela cruda recibe una preparación: imprimación acrílica para acrílico y para óleo, o encolado más imprimación al óleo en el procedimiento tradicional. Cada mano se deja secar y se lija suavemente.

Las varas, los ingletes y las cuñas

Las varas del bastidor llevan los extremos cortados a 45 grados, los ingletes, que encastran en cada esquina. Estos cortes dejan espacio para las cuñas, también llamadas llaves, unas pequeñas piezas triangulares de madera. Las cuñas se golpean con un martillo después de tensar la tela y la ensanchan de a poco, de modo que la tensión se ajusta cuando la tela se afloja con el tiempo.

Antes de grapar, encastrá las cuatro varas y verificá que el marco quede a escuadra. Un par de grapas en cada unión, por delante y por detrás, fijan las esquinas.

El travesaño para formatos grandes

Los marcos de más de un metro por lado llevan un travesaño, una vara transversal que impide que el bastidor se deforme con el tiempo y que la tela se hunda en el centro. El travesaño también lleva cuñas, que se ajustan junto con las de las esquinas.

Cómo tensar y grapar la tela

Cortá la tela dejando alrededor del bastidor la profundidad de las varas más un margen suficiente para doblar sobre el dorso y poder tirar con las pinzas. Apoyá el bastidor sobre la tela con el frente hacia abajo.

Primero, grapá el centro de una vara. Después, tirá de la tela con pinzas para tensar, o con la mano, hacia el lado opuesto y grapá el centro de esa otra vara. Seguí con los dos lados restantes. Desde ahí, avanzá hacia las esquinas de a tres a cinco grapas por vez, siempre alternando los lados, y dejá unos quince centímetros sin grapar en cada extremo.

Para las esquinas, estirá la tela en diagonal, doblá el pliegue prolijo y grapá. Algunos talleres hacen un pliegue triangular; elegí el que quede más liso en el frente.

Revisá la tela antes de seguir: sin arrugas que partan de las esquinas y con tensión pareja de un lado al otro. Si quedan pliegues, soltá las grapas de ese lado, tirá de nuevo con las pinzas y volvé a grapar. Con la imprimación la tela se tensa un poco más por sí sola, de modo que conviene estirar firme pero sin forzar las varas.

Tela cruda y tela ya preparada

La tela cruda es fibra sin tratar, absorbente y de superficie abierta. La tela preparada trae una imprimación de fábrica y se puede usar directamente, ahorrándote el trabajo. La cruda ofrece más control sobre la superficie: elegís la cantidad de manos y la textura final.

Para el óleo, la fibra sin proteger se deteriora con el aceite de lino, así que se recomienda un encolado, que aísla la fibra, antes de la imprimación. Un fabricante de pigmentos indica el encolado con cola de conejo como el método tradicional, aplicado en dos manos finas. Si no se usa cola, la imprimación acrílica necesita más manos para bloquear el paso del aceite.

Imprimación, manos y lijado

Para acrílico, bastan manos finas de imprimación acrílica sobre la tela estirada hasta lograr una superficie pareja. Para óleo conviene preparar la superficie con el mismo cuidado: Golden, por ejemplo, indica su gesso como apto para óleo y para acrílico. Aplicá cada mano fina, cruzando la dirección de las pinceladas, y esperá a que seque entre una y otra.

Con la última mano seca, un lijado suave y un paño que saque el polvo dejan una superficie lisa. Lijar entre manos es opcional y depende de cuánta textura quieras conservar. La imprimación tensa la tela, por eso las cuñas se colocan al final, una vez que todo secó. Los detalles del gesso se explican en otra nota del blog.

Para acrílico sobre tela cruda, la imprimación es opcional en teoría; en la práctica, pintar directo sobre la fibra resulta incómodo, mientras que unas manos de imprimación mejoran la lisura y el modo en que los colores se asientan. Un orden que funciona: primero estirás y grapás la tela cruda, después aplicás encolado o imprimación sobre el bastidor, dejás secar por completo, lijás, y recién entonces golpeás las cuñas si la tela quedó floja.

Algodón o lino

El algodón es más económico, de trama más regular y se estira con facilidad, lo que simplifica el trabajo del bastidor. Absorbe la humedad del aire y puede aflojarse cuando sube. El lino tiene fibra más larga y irregular, resulta más resistente y reacciona menos a la humedad, y bien imprimado ofrece una superficie firme; en cambio exige más cuidado al tensar. Para empezar, el algodón sirve de sobra, y el lino se reserva para obras que busquen durabilidad.

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