Para mezclar colores conviene tener un amarillo, un rojo y un azul, y mejor todavía uno cálido y uno frío de cada uno. Amarillo y azul dan verde; amarillo y rojo, naranja; rojo y azul, violeta. Dos colores opuestos en el círculo cromático, o los tres primarios juntos, dan marrones, grises y negros. El resultado depende más del pigmento que de la receta: un azul que tira al verde y otro que tira al violeta producen verdes y violetas muy distintos.
Qué colores conviene tener en la paleta
Las guías de los fabricantes parten de un cálido y un frío por cada primario. En su sistema para óleo, Winsor & Newton propone como fríos un amarillo limón, el azul ultramar francés y un azul ftalo, y como cálidos un amarillo más anaranjado, un rosa permanente y un rojo cadmio. Golden, para acrílico, elige un amarillo medio, un magenta de quinacridona y un azul ftalo, y los completa con un rojo naranja y un verde ftalo.
Winsor & Newton recomienda además pigmentos transparentes para que las mezclas salgan limpias. A esa base se le suma un ocre amarillo, que según Golden calienta los colores y les da un brillo apagado, y un marrón como la sombra tostada para los oscuros.
Verde, naranja y violeta
El verde sale de amarillo y azul. Para un verde vivo, Golden combina bastante amarillo con una pizca de verde ftalo, y para los verdes lima usa casi todo amarillo. Para un turquesa, la guía de Golden mezcla partes iguales de azul ftalo y de verde ftalo.
El naranja sale de amarillo y rojo, y Golden obtiene naranjas intensos con un amarillo medio y un rojo anaranjado. Para el violeta, el mismo fabricante eligió un magenta en lugar de un rojo común justamente porque permite una gama más amplia de violetas y púrpuras, mezclado con un azul ftalo. Del lado de los cálidos, su rojo claro lleva una parte de magenta por cinco de amarillo, una proporción que sirve de punto de partida para ajustar a ojo.
Marrón y verde oliva
El verde oliva vive entre el verde y el marrón. Golden lo obtiene mezclando verdes medios o verdes lima con rojos anaranjados o amarillos anaranjados: es decir, un verde al que se le va sumando su complementario hasta que se apaga. Con la misma lógica, un verde vivo más un rojo vivo, en distintas proporciones, da la gama de marrones de tierra.
Otro camino al marrón es el naranja más un azul como el ultramar.
Gris y negro mezclados
Golden explica que mezclar colores de lados opuestos del círculo da negro o gris, y propone, entre otras, el verde ftalo con un rojo anaranjado, o el azul ftalo con el magenta y el amarillo. Una combinación clásica de taller es el azul ultramar con la sombra tostada, que da un oscuro profundo y neutro. Si predomina el azul, el negro queda frío; si predomina el marrón, queda cálido. Agregando blanco, esas mismas mezclas pasan a gris.
Un negro mezclado conserva un matiz, cálido o frío, y eso ayuda a integrarlo con los colores de alrededor. La ventaja práctica de mezclarlo es poder inclinarlo hacia el color que predomina en la obra.
Cómo apagar un color y cómo rescatar uno ensuciado
Para bajar la intensidad de un color se le suma de a poco su complementario: al rojo, verde; al azul, naranja; al amarillo, violeta. Golden señala que así se reduce el croma sin cambiar demasiado el valor. El ocre es otra manera de apagar sin enfriar.
Un color que se ensució suele tener demasiados pigmentos. La corrección consiste en volver a empezar con dos o tres colores y sumar el complementario con cuentagotas. Por eso conviene probar siempre cada mezcla en un papel aparte antes de llevarla a la obra.
Óleo, acrílico y acuarela
En acrílico hay que contar con que el color seco es más oscuro que el húmedo. Winsor & Newton lo atribuye al aglutinante, que pasa de blanco a transparente al secar, y Golden aconseja mezclar un paso más claro de lo que se busca y dejar secar una muestra para comprobar. El efecto se nota más en los colores oscuros, como el ultramar.
En óleo, Winsor & Newton recomienda partir de pigmentos transparentes para que las mezclas salgan limpias. En acuarela suele rendir mezclar pocos pigmentos, porque cuantos más se juntan, más grises se vuelven.
Cuánta pintura sacar
Conviene sacar más de la que parece necesaria. Igualar una mezcla es mucho más difícil que prepararla, y en acrílico además hay que tener en cuenta que el color cambia al secar. Golden aconseja además aplicar un poco de la mezcla y esperar a que seque para comprobar si sigue siendo el color buscado. Si sobra, se guarda tapada para retocar y se anota qué colores la componen.
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