Para enviar una obra dentro de Argentina sin que se dañe hacen falta cuatro capas: una de contacto que no toque la superficie pintada, una de amortiguación, una estructura rígida que soporte golpes en los cantos, y un embalaje exterior sellado e identificado. La mayoría de los daños en tránsito ocurren en las esquinas y por presión sobre el centro de la tela, y las dos cosas se evitan con la estructura rígida.
Una tela montada en bastidor
Cubrí el frente con papel glassine o film siliconado, que no se pega a la pintura. Nunca apoyes plástico de burbujas directamente sobre la superficie: con calor la burbuja marca el barniz y deja un patrón que después no sale.
Encima va el plástico de burbujas, con las burbujas hacia afuera, y después cartón corrugado en las dos caras. Reforzá los cuatro cantos con protectores de cartón o de espuma: ahí es donde pega el golpe cuando la caja se apoya de punta. Cerrá con una caja de cartón doble que deje un par de centímetros de aire alrededor, rellenos con espuma o papel.
Un cuadro con vidrio
El vidrio se cruza con cinta de papel en aspa antes de embalar. No evita que se rompa, pero si se rompe mantiene los pedazos pegados y no rajan la obra. Es la diferencia entre un marco roto y una obra perdida.
Si la obra es valiosa y el viaje es largo, conviene reemplazar el vidrio por acrílico para el envío y volver a ponerlo en destino. Pesa menos y no corta.
Obra en papel sin montar
Va entre dos cartones rígidos del mismo tamaño, con papel libre de ácido en contacto, y todo eso dentro de un sobre o caja plana. No la enrolles salvo que sea grande y esté pensada para eso: una obra en papel enrollada a la fuerza se marca, y si tiene pintura puede craquelarse.
Si hay que enrollar, usá un tubo de diámetro amplio —cuanto más ancho mejor—, con la imagen hacia afuera y papel de protección entre vueltas.
Escultura y objeto
Cada parte suelta se embala por separado y se inmoviliza dentro de la caja: lo que se mueve, se rompe. Para piezas frágiles conviene la caja dentro de otra caja, con espuma entre las dos. Si la obra se desarma, mandala desarmada con un instructivo de armado.
Despachar al interior
Los transportes de encomienda tienen límites de medidas y de peso, y varios no aceptan vidrio ni se hacen cargo de obra de arte en su seguro estándar. Preguntá antes de armar la caja: puede cambiar el formato de embalaje, y conviene enterarse antes y no en el mostrador.
Declará el contenido como corresponde y guardá el comprobante. Si vas a asegurar, el valor declarado tiene que coincidir con lo que pedirías por la obra; un valor inventado para pagar menos seguro deja de servir justo cuando lo necesitás.
Identificar la caja
Afuera va tu nombre y teléfono, el destino completo, y la palabra FRÁGIL en más de una cara. Sumá una flecha indicando qué lado va para arriba. Adentro, pegada al embalaje, una hoja con el título de la obra, la técnica, las medidas y tus datos: si la etiqueta exterior se despega, esa hoja es lo único que identifica la obra.
Si va a un salón
Muchas convocatorias piden que el embalaje sea reutilizable, porque con la misma caja te devuelven la obra. Eso significa cierres que se puedan abrir y volver a cerrar, y nada de cinta sobre la obra. Revisá las bases: algunas especifican el tipo de embalaje y rechazan lo que no cumple.
Fotografiá la obra embalada y la caja cerrada antes de despacharla. Si aparece un daño, esa foto es la prueba de cómo salió de tu taller.
