Los reflejos en una obra barnizada o con vidrio se eliminan cambiando el ángulo de la luz, no la posición de la cámara. La regla práctica: dos fuentes de luz a 45 grados respecto de la obra, una de cada lado, y la cámara de frente y perpendicular. Con esa disposición la luz rebota hacia los costados y no hacia el lente. Si hay una sola ventana, alcanza con ubicar la obra en ángulo respecto de ella.
Por qué aparece el reflejo
Una superficie brillante devuelve la luz con el mismo ángulo con el que la recibe. Si la luz viene de atrás tuyo, rebota justo hacia la cámara. Si viene de costado a 45 grados, rebota hacia el otro costado y el lente no la ve. Por eso mover la cámara no sirve: lo que hay que mover es la luz.
Con luz natural
Un día nublado es el mejor estudio que existe: la luz es pareja y difusa, sin sol directo. Cerca de una ventana grande, con la obra girada unos 30 o 45 grados respecto del vidrio, también funciona. Evitá el sol directo, que quema los claros y marca cada textura como si fuera un relieve.
No uses luz mezclada. Si entra luz de ventana y además tenés encendida la lámpara del taller, vas a tener dos temperaturas de color distintas y la foto va a salir con dominantes raras imposibles de corregir después.
Con luz artificial
Dos lámparas iguales, a 45 grados, a la misma distancia y a la misma altura que el centro de la obra. Iguales importa: dos fuentes de distinto tipo dan colores distintos en cada mitad del cuadro. Si podés, difundilas con una tela blanca o un paraguas.
La cámara
Perpendicular al centro de la obra y a la misma altura. Si apuntás desde abajo o desde arriba, el rectángulo se deforma en trapecio y después hay que corregirlo, perdiendo definición. Usá trípode o apoyá el celular en algo firme.
Alejate y usá zoom en vez de acercarte: los lentes gran angular de los celulares curvan los bordes cuando estás cerca, y una tela rectangular sale con los lados panzones.
Cuando no se puede sacar el vidrio
Lo ideal es fotografiar sin vidrio, pero no siempre se puede. En ese caso, además de la luz a 45 grados, conviene oscurecer todo lo que está enfrente de la obra: apagá luces, corré objetos claros, poné una tela oscura detrás de la cámara. El vidrio refleja lo que tiene adelante, y si adelante hay una pared blanca la vas a ver en la foto.
Vestite de oscuro. Suena ridículo y es la diferencia entre ver tu silueta reflejada o no verla.
Obras con mucha textura
Una obra con empaste marcado necesita un poco de luz lateral para que la textura se lea, pero demasiada convierte cada pincelada en una montaña con sombra. El equilibrio se busca moviendo una de las dos luces un poco más al costado y mirando el resultado en pantalla, no en el visor.
Sumá una foto de detalle en ángulo para mostrar la materia. Una sola, además de la frontal.
Después de la foto
Recortá justo al borde de la obra, sin pared. Enderezá si quedó torcida. Ajustá el blanco mirando un papel blanco que hayas puesto en la escena, y compará la foto con la obra real bajo buena luz: el color tiene que parecerse, no tiene que quedar más lindo. Una foto saturada de más decepciona al que después ve el original.
Guardá el archivo grande sin comprimir y armá copias más chicas para cada uso. Para subir tu obra a chatdearte no hace falta que hagas nada: el sistema comprime cada imagen al subirla, así que podés mandar la foto tal como salió del celular.
