El CV de artista es la lista ordenada de tu formación, tus muestras, tus premios y tus antecedentes. Se escribe en tercera persona o sin persona, con los datos separados por año y en orden cronológico inverso: lo más reciente arriba. A diferencia del statement, que explica tu obra y se escribe en primera persona, el CV no interpreta nada: enumera hechos verificables.
Las secciones
Arranca con tu nombre, año y lugar de nacimiento, y dónde vivís y trabajás. Después: formación, muestras individuales, muestras colectivas, premios y distinciones, residencias, colecciones donde hay obra tuya, y publicaciones donde se escribió sobre tu trabajo. No todas las secciones existen en todos los CV, y no pasa nada: se ponen las que tenés.
Dentro de cada sección, cada línea lleva año, título o nombre del evento, institución y ciudad. Nada más. Una línea de CV que necesita una explicación entre paréntesis no es una línea de CV.
Individuales y colectivas van separadas
Es la distinción que más mira quien lee. Una muestra individual —donde toda la sala es tuya— pesa distinto que una colectiva, y mezclarlas para engrosar la lista se nota enseguida. Si tenés tres individuales y veinte colectivas, mostralo así: es información real sobre dónde estás.
Las ferias van en colectivas, aclarando con qué galería participaste. Los salones van en premios si obtuviste algo, y en colectivas si fuiste seleccionado.
Qué hacer si recién empezás
Un CV corto no es un problema; un CV inflado sí. Si tenés dos muestras, poné dos. Si no tenés ninguna, poné formación y listo. Todos los CV empiezan cortos y quien los lee lo sabe perfectamente.
Lo que sí podés sumar con honestidad: talleres y clínicas de obra con quién los hiciste, cursos, seminarios, participación en ferias de editoriales o de arte impreso, murales, y trabajos por encargo relevantes. Si sos autodidacta, decilo con naturalidad —«formación autodidacta»— y seguí. No es una falta.
Lo que no va
No van los trabajos ajenos al arte, salvo que tengan relación directa. No van los cursos de tres horas listados uno por uno. No van las publicaciones en redes propias como si fueran prensa. Y no van los premios inventados o las menciones que no existieron: el mundo del arte argentino es chico y todo se chequea.
Tampoco van las fotos. El CV es texto; las imágenes están en el portfolio.
El formato
Una o dos páginas, tipografía legible, sin diseño. El CV es el documento más aburrido del paquete y tiene que serlo: quien lo lee busca un dato puntual y necesita encontrarlo rápido. Dejá el diseño para el portfolio.
Guardalo en PDF con tu nombre en el archivo, y tené también una versión en texto plano: muchos formularios de convocatoria piden pegar el CV en un campo y ahí el PDF no sirve.
Mantenerlo al día
Actualizalo el mismo día que pasa algo, no cuando lo necesitás. Anotar una colectiva seis meses después significa buscar la fecha exacta, el nombre completo de la muestra y el del espacio, y casi siempre termina en un dato aproximado. Un archivo con una línea agregada a tiempo te ahorra eso.
En chatdearte podés cargar tu CV en tu página de artista, como texto o como archivo, junto con tu obra y tu statement. Así está siempre en el mismo lugar cuando te lo piden.
